Rehabilitación energética: una mirada por la mirilla

Papeles, Sociedad, Vivienda

Rehabilitación energética: una mirada por la mirilla

por Miguel A. Martínez (*)

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Se me ha invitado desde endata sevilla a participar en este rincón de opinión, al que acudo con gratitud y cierta congoja. Porque en este espacio técnico, de datos y gráficos, yo vengo a hablarles de mi vecina del tercero.
De sus piernas torneadas (y tal y cual, como escribiría Eduardo Mendoza) puedo contarles en otra ocasión, si se me da, cuando tratemos sobre movilidad, la bicicleta y sus beneficios para el cuerpo y el alma. Hoy toca un ejercicio de indagación, escrutinio y fiscalización, propio de buena vecindad, para saber qué hace cuando cierra, mi vecina del tercero, la puerta de su piso.

Kioto, piensa global, actúa local, reducir, reutilizar, reciclar o sostenibilidad son tags en la nube de su adolescencia. De lo sostenible le gustaba su transversalidad y su utopía como referencia. Le sabe mal que de la sostenibilidad, de la palabra misma, se haya hecho un uso tan matizado y, seguramente, tan indebido que ha acabado reduciendo su vocación global a una superficialidad que no parece ser motor de cambio. Bienvenido el uso del término, parece pensar alguna vez que la veo regando las plantas del balcón, si es para redimir algún hábito mezquino. Pero en el fondo prefiere mayor ambición.

“..de la sostenibilidad, de la palabra misma, se ha hecho un uso tan matizado y, seguramente, tan indebido que ha acabado reduciendo su vocación global a una superficialidad que no parece ser motor de cambio”

En su actúa local, ella, mi vecina del tercero, se ha propuesto mantener a raya electrones y calorías en su piso, que es una vivienda normal en el sur de Europa construida demasiado lejos del ideal sostenible. Me temo que no lo ha tenido fácil. En varias ocasiones que me ha dado el fingido azar de la escalera le he preguntado por la rehabilitación energética que ha llevado a cabo en su vivienda. Y con responsable naturalidad me habla de sus reformas y la aplicación de rutinas sensatas. Me gusta de ella, también, su normalización de la excelencia.

Creo que sospecha que no son fortuitos esos encuentros en las zonas comunes en los que tras un breve saludo muestro afanoso interés por los leds o el doble acristalamiento. Aún así siempre agranda su mirada, a la que atiendo embelesado, para explicarme el alcance de su compromiso ambiental, sus logros y sus luchas con determinadas inercias que unas veces son térmicas pero otras son económicas, técnicas, políticas o sociales.

De nuestras charlas de escalera, que para mi solaz no son rehuidas por mi vecina, he aprendido que la construcción sostenible requiere de agentes comprometidos (proyectistas, técnicos, constructores, instaladores o usuarios) en todas las etapas del proceso: el diseño, la ejecución material y la vida útil. Imagino que esta intervención de grupos diferentes en tiempos distintos en pos de un objetivo común son propios de cualquier evolución social.

“..la construcción sostenible requiere de agentes comprometidos (proyectistas, técnicos, constructores, instaladores o usuarios) en todas las etapas del proceso: el diseño, la ejecución material y la vida útil”

Me gusta elogiar su aparición en el proceso, aunque a ella le parece muy limitada. Del diseño, la ejecución material y la vida útil, solo ha podido intervenir plenamente en lo último, imponiendo hábitos, planteando su experiencia de usuaria. De lo segundo ha cambiado todo lo que las limitaciones de una rehabilitación energética le ha permitido; pero en el diseño, que es lo primero, nada ha cambiado. En el ideal sostenible el diseño es primordial. Si partimos de cero, existe conocimiento técnico, materiales, tecnología y hasta normativa capaz de construir un edificio cuyo único impacto sobre el medio sea la sombra que arroja.

“Si partimos de cero, existe conocimiento técnico, materiales, tecnología y hasta normativa capaz de construir un edificio cuyo único impacto sobre el medio sea la sombra que arroja”

En mi interés por aportar criterio a nuestros encuentros y provocar, a la sazón, el entusiasmo de mi vecina, suelo vertebrar los temas a tratar, como el que no quiere la cosa, para lo cual me documento previamente sobre aparatos eléctricos eficientes, la rotura de puentes térmicos, instaladores expertos en eficiencia energética, ayudas administrativas y financieras, o modelos de contratos de compañías eléctricas. Las cuestiones son atendidas por mi vecina con pedagogía las más veces. Solo la frustración y el tedio le oscurecen el gesto al hablar de la factura eléctrica. De su complejidad y falta de transparencia bien podríamos tratar en otra columna y no dejar ahora a mi vecina con el semblante sombrío.

Ella es consciente, lo refiere a menudo sentada en el rellano, de que su aportación es pequeña. Quizás por eso vuelve siempre a la mirada global. Y repasa las dificultades, ahora que la construcción sostenible aún no es la norma. De lo sencillo que es encontrar roturas que lleven a la ineficiencia. Porque múltiples intervinientes tienen que actuar en armonía en el tiempo. Así, sirve de poco un diseño conforme al entorno si no se prescriben los materiales adecuados. Igualmente, un proyecto impecable y perfectamente ejecutado puede ser inútil si los usuarios del edificio desarrollan hábitos compatibles con el despilfarro.

“..sirve de poco un diseño conforme al entorno si no se prescriben los materiales adecuados. Igualmente, un proyecto impecable y perfectamente ejecutado puede ser inútil si los usuarios del edificio desarrollan hábitos compatibles con el despilfarro”

A mí me gusta interrogar a mi vecina sobre las reformas en su piso, anhelando que un día me invite a subir. No se siente especialmente orgullosa. Sus obras en casa son algo que debía hacer, sin más; ni siquiera una obligación: ha de ser así, per se. Aunque le hubiese gustado llegar más lejos pues la rehabilitación energética es más eficaz cuanto más integral es, cuanto más se acerca al rediseño.

Me he quedado lejos de saber todo lo que pretendía sobre ella. Algún día le preguntaré, para contarlo aquí en endata sevilla, cuánto se ahorra en su factura energética. Por qué eligió esas ventanas o contrató un par de kilowatios menos que yo. Cuándo sube y baja las persianas. Cómo le va con su frigorífico, con su lavadora. Y si es un engorro estar pendiente del toldo y las plantas del balcón.

“..los aspectos técnicos, económicos, normativos, políticos y sociales tienen que aunarse en favor del medio ambiente”

Ya sé, por estas conversaciones, que aún no estamos en el tiempo de la construcción sostenible, en la que los aspectos técnicos, económicos, normativos, políticos y sociales se aúnen en favor del medio ambiente. Ojalá estemos ahora recorriendo el cambio hacia ese ideal. Mientras llega el momento ella, mi vecina del tercero, ya habrá hecho su trabajo. Y yo la seguiré admirando por la mirilla.


(*) Miguel A. Martínez
CEO en K MAM. Presidente de Andalus y Fundacion Bios

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